Las tecnológicas visitan la Casa Blanca siete meses después del desencuentro inicial

Los últimos siete meses han sido un desencuentro constante entre los gigantes tecnológicos y la administración. Apple, Google y Microsoft se han significado en contra de la reforma migratoria y la postura sobre el cambio climático. Esta semana han tomado una medida más pragmática y han vuelto a verse las caras con el Presidente Trump. La administración ha tendido una mano para que ayuden a modernizar algunas funciones y sistemas del gobierno federal que consideran obsoletas.

El lunes, horas antes de que comenzasen los encuentros, se supo que Mark Zuckerberg no asistiría. Tampoco Sheryl Sandberg, la número dos de la red social. Con la polémica de las fake news todavía sin resolver lo que menos les conviene es una foto con el presidente. Peter Thiel, inversor de capital riesgo y miembro del consejo de Facebook, fue su representación. Thiel es el único personaje destacado de Silicon Valley que ha apoyado a Trump desde que presentó su candidatura. Incluso habló en la conferencia republicana. El resto de asistentes fueron Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft, Jeff Bezos, a punto de convertirse en el hombre más rico del mundo con su creación, Amazon, y por parte de Google, el presidente ejecutivo Eric Schmidt. En el buscador no han querido que Sundar Pichai, que asistió al primer encuentro, repita en la foto. Tampoco los fundadores que viven un semi retiro creativo. Safra Catz, consejero delegado de Oracle, Tim Cook, de Apple, y Ginni Rometty, de IBM, republicana reconocida, completan el grupo de invitados.

No hubo rastro de dos personajes notables y muy criticados en los primeros encuentros. Tanto Travis Kalanick, recién dimitido consejero delegado de Uber, y Elon Musk, su homólogo en Tesla, formaron parte del consejo asesor de Trump. Cuando todo el mundo tecnológico le dio la espalda, ellos siguieron dentro del grupo. Tras la crisis migratoria, Kalanick salió, en medio de una sangría de usuarios que abandonaban su aplicación y promovían adoptar ese mismo comportamiento. Musk decidió irse cuando se salieron del acuerdo de París sobre el cambio climático.

El capital riesgo sigue evitando la foto con Trump. Los fondos Sequoia Capital, Accel, Kleiner Perkins y la incubadora Y Combinator estaban invitados. Solo Kleiner Perkins envió a su presidente John Doerr en representación.

Schmidt salió con una idea optimista del encuentro: “Vemos una explosión de nuevas oportunidades”. Una sola frase declarada a las agencias, sin concretar en qué sectores se vería el impacto.

Sí se sabe que lobbistas de Amazon, Facebook y Google han tenido encuentros paralelos para replantear la política de impuestos y las posibilidades de repatriar ingresos generados en el extranjero. Ninguna de las empresas ha contestado a la petición de impresiones sobre el encuentro.

Apple hizo hincapié en el aspecto migratorio, pero también en la política sanitaria. Desde que lanzó en Apple Watch, la empresa de la manzana se ha acercado al sector de hospitales, con los que tiene acuerdos de investigación sobre sedentarismo, diabetes y enfermedades degenerativas, y aseguradoras. Trump contestó que el Senado se ha comprometido a poner “más corazón” en la polémica reforma. Según fuentes cercanas a los asistentes a la reunión, Cook puso sobre la mesa que se pusiera el mismo corazón con DACA, el programa promulgado por el Presidente Obama, que permite seguir en el país a los denominados dreamers, niños que entraron de manera ilegal.

En el aspecto más técnico, la nueva administración necesita pasar 6.000 centros de almacenamiento de datos a una nueva localización. Se contempla un ahorro de costes tras la mudanza, pero también la posibilidad de hospedar parte en la nube. Este es el anzuelo que usa Trump para pedir ayuda técnica, así como posibles planes asumir el reto.

Cook, como acto de buena voluntad, llegó consigo a Guy Tribble, uno de sus máximos responsables de software para hacer una demostración de ciberseguridad y últimas tendencias.

El jueves, último día de las tres jornadas de acercamiento tecnológico de la administración. Trump brindó una imagen insólita. Estuvo aprendiendo a volar un dron, tras verse con cuatro fabricantes de diferentes tamaños. Desde los que tienen uso militar a los que se dedican a un uso más lúdico de la tecnología, pasando por aquellos que ofrecen aplicaciones de supervisión y mejor explotación de grandes superficies agrarias. Trataron el marco regulatorio actual y los deseos que estas empresas tienen para prosperar en el futuro. Sin embargo, ni Alphabet ni Amazon, con intereses en el sector, estuvieron presentes.

La tensión entre la Casa Blanca y los grandes de Silicon Valley se ha relajado. O, al menos, hay un cauce para el diálogo.