Verónica Castro le dice adiós a sus personajes rosas y dulces para dar otra dirección a su carrera con la nueva producción de Netflix, La casa de las flores, que se estrenará el 10 de agosto, y donde, asegura, la gente se va a sorprender con su personaje.

“No tiene nada que ver con los personajes que haya hecho antes, le ofrezco disculpas a la gente que me conocía de antes, porque no van a encontrar a Mariana, ni a Rosa, olvídense de eso, ya fue, ya pasó, ya fueron las telenovelas”.

En La casa de las flores, Verónica interpreta a una mujer que enfrenta el engaño de su marido (Arturo Ríos), quien de la noche a la mañana llega a su casa con la hija de su amante, que acaba de morir, descubre que tiene un burdel que se llama La Casa de las flores y además tiene que batallar con los problemas de sus tres hijos (Cecilia Suárez, Aislinn Derbez y Darío Yazbek Bernal) y cuidar de su florería.

“Este es un shock, no sé si les vaya a gustar tanto en este personaje, la verdad, pero te la tienes que jugar si quieres seguir trabajando y quieres hacer cosas novedosas, porque la gente pide que estés trabajando. Que les guste o no eso ya es otra cosa, pero finalmente ¿los va a enganchar? Sí y la van a ver hasta el final”.

Sexo, drogas, homosexualidad, intriga y humor negro es parte de los ingredientes que tiene esta serie que dirige por Manolo Caro y marca el regreso de Castro a la actividad en los medios electrónicos después del melodrama Los exitosos Pérez (2010).

“Es tan distinto, tan diferente, que yo ni me imaginé hacer esto que estoy haciendo. Alguna vez hablé con Manolo Caro, le dije que sí me gustaría hacer algo pero distinto, que me dé oportunidad de ser diferente, pero Manolo se lanzó con todo. Aquí soy exactamente lo contrario de lo que ustedes han visto en mi vida y mi carrera artística, soy otra persona, otro personaje, otro momento de mi vida”.

Eso se refleja desde la imagen de su personaje, que luce una negra cabellera corta y elegante ropa de diseñador, acorde a la lujosa residencia donde se desarrolla la trama, donde cada rincón muestra el porqué del título de esta serie, pero sobre todo en el carácter que la hace de armas tomar.

“Es una mamá muy permisiva, creo que termina loca por todas las cosas que le pasan en su familia, demasiado fuertes pero que le pueden pasar a cualquiera. Lo único que esta mujer quiere es proteger a los hijos de alguna manera y ve que de repente se le escaparon de las manos, que algo le salió mal y no sabe qué hacer”.

“La Reina de las telenovelas” volvió de un retiro voluntario con dos tropezones, las obras Mame (2014) y Aplauso (2016), que abandonó por problemas con los productores y que ahora la hacen pensar dos veces antes de aceptar un proyecto, pero esta vez confió en Manolo Caro.

“Tenía que hacerlo, porque finalmente entendí que me costaba trabajo aceptar que no había tenido un director que me torciera la mano y que me dijera caminas por donde yo te diga. Le dije a Manolo, me pongo en tus manos porque soy nueva en esto, quiero que me dirijas y sí, hay necesidad de regañarme, no me importa, soy muy educada como en el tiempo antiguo para respetar mi director”.

Para la también conductora, el mayor reto ha sido entender este nuevo lenguaje que se maneja en las producciones para plataformas on demand y dejar atrás el que conocía a través de su trabajo en la televisión.