Lilia Estrada

Mariana Bautista Zolorza, de 31 años, es empleada de góndola de un minisúper. Su trabajo consiste en acomodar toda la mercancía en la planta baja de la tienda. Tiene un horario laboral de las 15:30 a las 23:30 horas y gana mil 500 pesos quincenales, es decir, tres mil pesos mensuales.

La madre de 3 mujercitas, dos de ellas gemelas de 13 años y la más pequeña de 7 años, cuenta que su sueldo es insuficiente para solventar los gastos en su hogar.

“Mensualmente entre recreo de mis hijas, el pasaje, la comida y las cosas que piden en la escuela, fácil son unos 3 mil 700, 3 mil 800, y por eso no me alcanza lo que me pagan aquí”, dice Mariana.

Por ello, la joven madre relata que, si le sale algún otro “trabajito” por las mañanas, no duda en hacerlo, pues a veces se queda sin dinero para comer o para el recreo de sus hijas.

“Por ejemplo, trabajo aquí y si sale otro trabajito extra, pues voy; a veces me voy con mi abuelita a hacer tortillas o me voy con mi tía a ayudarle a hacer su quehacer y así ya saco otro poquito para completar lo de mis gastos”.

Aunque cuenta con el apoyo de su mamá –quien es dueña de la casa en donde vive con sus hijas–, Mariana se hace cargo de sus propios gastos; “mi mamá me apoya cuando lo necesito (con el cuidado de sus hijas); ella solventa sus propios gastos, pero de mí y de mis niñas, me hago cargo yo”.

Mariana asegura que ha pasado momentos muy difíciles y, a pesar de que empezó a trabajar desde los 20 años, dice que nunca ha ganado más de 120 pesos al día en las tiendas de autoservicio o en los mercados en donde ha trabajado a lo largo de este tiempo.

“Lo más difícil ha sido que se acabe la despensa, que dura como unos 8 o 9 días; mis hijas ya están creciendo y van pidiendo más cosas. A veces falta una semana para el pago y ya no tengo nada, ni para el recreo ni para el pasaje, nos vamos caminando y mis hijas mayores me dicen que no me preocupe, que en la escuela les invitan algo sus compañeros, lo que definitivamente me hace sentir muy mal”, platica Mariana mientras sus ojos se llenan de lágrimas que no deja salir.

Y acepta: “definitivamente aquí en Oaxaca somos las que menos ganamos; al gobierno qué le va a importar, no hacen nada por mejorar esta situación, a nadie le importa si ganas poco, si ganas bien, si te alcanza o no, terminamos siendo un cero a la izquierda”.

Pese a ello, Mariana piensa continuar con su trabajo pues, aunque el sueldo que gana no es suficiente para “aguantar”, dice que los vales de despensa que le entregan cada mes le ayudan mucho, sumando a sus trabajos extra.

Cero y van dos: el caso de Andrea

Andrea Palacios González, de 25 años, es subgerente en una tienda de autoservicio. Con cinco años laborando en esta empresa, la joven madre gana a duras penas 2 mil 200 pesos quincenales, es decir, 4 mil 400 pesos, y tiene un horario laboral de 14:00 a 23:00 horas.

Andrea es madre soltera de una niña de 6 años, cuyos gastos mensuales ascienden –dice– a por lo menos 7 mil pesos, sobre todo ahora que regresó a estudiar una carrera profesional.

Cuando se queda sin dinero previo a la quincena, Andrea recurre a su mamá. “Gracias a Dios siempre me ha apoyado mi mamá y más ahora que regresé a estudiar mi carrera; cuando me quedo sin dinero ella me apoya con comida y cuidándome a mi niña mientras salgo del trabajo”.

Respecto a su trabajo, la joven madre refiere que la empresa le paga su pasaje para regresar a casa cuando termina de laborar. Sin embargo, cuenta que también le descuentan de su salario los faltantes en la tienda.

“Lo más difícil es cuando vienen a hacernos inventario porque a nosotros nos cobran todo el total del producto faltante, nos descuentan de nuestros sueldos, nos ponen un límite de faltantes donde no pagamos, pero si traspasamos ese límite, nos descuentan; en una ocasión entre los 4 empleados en donde estaba antes, de la misma empresa, nos tocó pagar 10 mil pesos; nos descontaron de la quincena como 3 meses. Es una pena porque a veces es la gente que se lleva las cosas sin pagar y nosotros terminamos pagando los platos rotos”, dice Andrea.

Mariana refiere que ha trabajado desde los 18 años como empleada de mostrador y como ayudante de cocina, ganando no más de 120 pesos al día, igual que Mariana, teniendo que dividir su tiempo y dinero entre la escuela, el trabajo y su hija.

“Cuando encontré trabajo en la Central todavía estudiaba yo la prepa, así que saliendo de la escuela me iba rápido a la central al trabajo, ahí me pagaban en un puesto de verduras 700 pesos a la semana, ya después cuando tuve a mi hija encontré trabajo como empleada de mostrador, ahí me pagaban como mil 800 a la quincena, pero tampoco me alcanzaba, y buscando decidí quedarme en esta tienda. He podido subir de puesto, aunque la paga sigue siendo insuficiente; tal vez después me asciendan y gane un poco más”.

Su meta por el momento es terminar la carrera para encontrar un mejor trabajo y darle una vida sin carencias a su pequeña hija.

“Nos la hemos visto muy difícil las mujeres aquí en Oaxaca, tenemos que vivir al día, trabajar mucho para poder ganarnos un taco al menos al día; como dicen por ahí, nos negrean a los oaxaqueños, abusan de nuestras necesidades, porque saben que las tenemos, más quienes somos madres solteras, siempre ha sido más difícil para nosotras”, expresa Andrea, quien continúa con su trabajo como subgerente de la tienda.

Las cifras

Según los datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), que abarcan los tres primeros trimestres del año 2017, las mujeres que trabajan en Oaxaca se mantuvieron como las peor pagadas a nivel nacional, ganando en promedio al día 113.3 pesos.

En Oaxaca, las mujeres tienen un salario promedio mensual de 3 mil 400 pesos, en tanto que los hombres de esta entidad perciben 300 pesos más, o sea, un promedio de 4 mil 700 pesos al mes.