Son al menos 547 los niños que, en las pasadas décadas, sufrieron abusos sexuales en el coro de la catedral de Ratisbona, en Alemania. Este el resultado publicado en el reporte final, presentado por el abogado Ulrich Weber, divulgado por los medios alemanes

De 1964 a 1993, el hermano de Benedicto XVI, Georg Ratzinger fue director del coro, que en el 2010 se disculpó por las agresiones afligidas a los niños, precisando de no tener el conocimiento de los episodios de violencia sexual.

En el 2010, el obispo de Ratisbona de ese entonces y ex prefecto emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Muller, ha admitido los abusos en el coro. Precisando que los episodios de pedofilia, no coinciden con el periodo del cargo del maestro profesor Ratzinger.

En el comunicado, monseñor Muller especificaba que las sesiones de las cuales se compone el “Coro de niños de la catedral de Ratisbona” son tres: El Liceo, gestado por un Director laico; el Convento, gestado por un sacerdote, asistido por educadores y pedagogos; el coro, dirigido por el Maestro de la capilla de la catedral.

“Los dos casos de abuso sexuales que salieron a la luz en el 2010”, explica también Muller, “fueron resueltos mucho tiempo atrás. En el primer caso se trata de un hecho sucedido en 1958, cometido por parte del Sub Director  de la escuela preliminar. Apenas se conoció el delito, fue removido del cargo y fue también condenado penalmente”.

“En el segundo caso, se trata de una persona que trabajó en 1958 por siete meses en la catedral. Después de 12 años, fue con condenado por un caso de abuso sexual. Ambos casos no coinciden con el periodo de cargo del Maestro Profesor Georg Ratzinger”.

Lo mismo, Ratzinger, en una entrevista, había dicho que algunos chicos le contaron como iban las cosas en la escuela de preparación, pero que sus historias no le hicieron pensar de como intervenir de algún modo.

En el 2010, en la prensa alemana el hermano mayor de Benedicto admitió de haber dado algunas cachetadas a los chicos en los años setenta, y de estar “aliviado” cuando los castigos fueron vetados por ley, al inicio de los años ochenta.

Con información de Corriere della Sera