Sin cumplir la mayoría de edad, oaxaqueños se enrolaron a grupos de la delincuencia organizada en busca de dinero, revela estudio realizado por el organismo defensor de los derechos humanos a nivel nacional

Jaime GUERRERO

De acuerdo con un estudio realizado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), jóvenes oaxaqueños –sin cumplir la mayoría de edad– se enrolaron a grupos de la delincuencia organizada en busca de dinero y, en consecuencia, se involucraron en actividades ilícitas de alto impacto.

El Informe fue elaborado con entrevistas a adolescente internos en cárceles por delitos en Oaxaca en el 2016. En el documento, reporta que el 24 por ciento de los ilícitos cometidos por los 54 hombres y una mujer, estuvieron relacionados con el crimen organizado, el 20 por ciento con pandillas y el 56 por ciento fueron actos individuales.

En las entrevistas se les cuestionó que, una vez obtenida la libertad, qué harían con su vida, a lo que el 27 por ciento dijo que buscaría ser profesionista y tener un buen trabajo; el 24 por ciento, formar una buena familia y tener una casa. El 21 por ciento no tiene sueños; el 8 por ciento, ser militar, marino o policía.

Otro 8 por ciento, terminar estudios y trabajar; 5 por ciento, deportista destacado; 4 por ciento, conocer el mundo; 3 por ciento, ser un cantante o artista reconocido; y el 1 por ciento, vivir muy bien.

Sin embargo, los testimonios reflejan la cruda realidad social y la descomposición del núcleo familiar, que es la base de la sociedad.

“Parte del grupo al que yo pertenecía, era de mí misma localidad. Mi hermano era de ese grupo, ellos eran de la delincuencia organizada, de un cartel que operaba con drogas, secuestros, robos y homicidios. Yo participé en secuestros. En total, de mi colonia éramos 28, son los que yo llegué a ver. Yo era halcón, igual que mi hermano, pero él era más reconocido. Te ponen pruebas para ir subiendo, como participar en un homicidio, y yo lo hice. Cada quien en el grupo tenía su función y recibíamos órdenes de los jefes”, testimonio de un joven oaxaqueño que documentó la CNDH.

Otro joven de Oaxaca, que no conoció a su papá y se salió de su casa desde los 15 años por problemas familiares, declaró que era del cártel de los Zetas. “Secuestrábamos, vendíamos droga”.

Confesó que aceptó por dinero y recibía de 10 a 15 mil pesos a la quincena. “Primero fui halcón, luego vendí droga y luego fui sicario. Ellos veían mi carácter y, para ir subiendo, hay que ser malo y hacer lo que te dicen. Yo lo hice por dinero, por dinero hace uno lo que sea… yo llegué hasta sicario y maté como a cinco”, confesó.

En el 2016, del total de la población adolescente interna por delito en el estado de Oaxaca (54 hombres y 1 mujer), 2 estaban privados de su libertad por robo con violencia, 19 por homicidio, 3 por portación de arma prohibida, 6 por secuestro, 22 por violación, 1 por robo simple y 1 por delitos contra el medio ambiente.

Un botón de muestra

Leticia cumple una sentencia de 10 años por el delito de secuestro luego Internos en cárceles en el año 2016: por ilícitos relacionados 24% con el crimen organizado 54 hombres 1 mujer 20% con pandillas actos individuales 56% de haber sido contactada a través de Facebook. En su vida, la joven padeció violencia y abandono.

Leticia decidió salirse de su casa e irse a vivir con su pareja porque peleaba mucho y no se llevaba bien con su papá. Ella sólo terminó la primaria; no continuó estudiando porque no le gustaba la escuela y, desde los 12 años, trabajaba.

Sin embargo, una persona, a quien conoció mediante la red social, le propuso ayudarlos a realizar el delito a cambio de una cantidad de dinero.

“Como yo no tenía dinero, acepté. Yo no sabía ni a quién secuestramos y me detuvieron los agentes anti secuestro cuando íbamos por el dinero. Yo fui la que dije dónde estaba la víctima, un muchacho de 24 años al que tuvimos durante tres días”, reveló.