En ocasiones no hay nada peor que la esperanza porque en su búsqueda te atrapan y te dejan peor que cuando buscabas algo mejor, así se fue arrejuntando el patrón, don Mario, a otros chicos que tenían hambre y necesidad de buscar otros aires y encontrar un camino a la libertad y solamente fueron guiados a estar esclavos del viejo para vender y estar en una casa encerrados allá en una de las colonias de la capital. Allá por Peralvillo aquel hombre llegaba en su camioneta y montaba a los chicos y sus mercas para que se fueran distribuyendo en las calles para vender chiclets, semillas, caramelos y los niños trabajando como lo documentó el diario Crónica, por esas calles por más de diez horas. NO les daban salario alguno solo las sobras de algo o alguna torta y les quitaban poco a poco la esperanza de una nueva vida, esa es la trata de personas, la esclavitud, el desamparo, la explotación, el engaño, el maltrato, los golpes y la sumisión.
Y cuando detuvieron a la señora Isabel que era la que cuidaba el trabajo de esos críos y recolectaba el dinero de las ventas y lo entregaba al “Patrón”, su hermano estaba a la espera de poder pagar la fianza de 25 mil pesos y declaraba molesto que no tenía dinero porque su hermano se lo había llevado y ahí esperando, enojados, encabronados, hambrientos y solamente comiendo una torta de tamal. En las organizaciones de Trata y de explotación se ven casos brutales, seguramente comentan entre los niños y los adultos que para doblegar y garantizar la sumisión de los niños a las instrucciones eran violados, golpeados, castigados, se les daba un trato brutal y los mantienen en sitios arrinconados y juntos para que entre unos y otros se cuiden, la gente del patrón, como llaman al explotador, controla mediante manipulaciones entre unos y otros, sin niños no de la calle, al final se van a convertir en niños de la calle, son niños de origen humilde de los pueblos de Puebla, Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, Estado de México donde la pobreza es real y no hay forma de buscar nuevos horizontes y de esto se aprovechan los enganchadores que normalmente son medio parientes o conocidos de los que se van a la aventura y a vender con carretillas productos que les van dando. Cada uno tiene que completar la cuota de seis cientos pesos por carretilla y si no la dan seguramente los someten a golpes y malos tratos e incluso a las violaciones para dejarles indefensos y aterrorizados por los hechos.
Diez o veinte niños son los explotados por los grupos y esto significa una venta de cuando menos seis mil pesos diarios donde la inversión es casi nula y como no les pagan nada las ganancias son totales para los explotadores, además de las utilidades que alcanzan con la venta y explotación sexual de muchos de ellos y les van generando miedo y el miedo lo utilizan para manipular y controlar y fomentar las debilidades de los niños o de los explotados, así con miedo no tienen voluntad para realizar acciones y protestar o reclamar o denunciar y en tales condiciones los van matando poco a poco y degenerando de tal suerte que un buen día ya no aparecen porque los matan o los desaparecen y como ni sus familias saben a dónde fueron o dónde están los actosy delitos quedan en la impunidad…
Así se habla de miles de desaparecidos, pero se olvidan de los niños, de las mujeres, de los ancianos que son desaparecidos para ocultar delitos terribles y horrores, brutales. En muchos sitios vemos a ancianos sin control, desgraciados, mutilados, con san Benito, temblorosos en la lluvia o en el sol pidiendo limosnas o bien, vemos a las mujeres delegadas y jóvenes con dos o tres niños cargando y solicitando limosna y los niños siempre están dormidos o drogados para que no den lata y ellas solicitan limosna y los alquilan con las recién paridas o con las prostitutas o con las mujeres abandonadas para que con ellos den mayor impacto para pedir limosna y ahí están sacando cuando menos 500 pesos diarios, y con unas horas se desquitan los gastos y se queda un grupo con las ganancias ya que los van repartiendo por las calles y los recogen a determinadas horas y los protegen para que las autoridades no les molesten cuando reclaman las limosnas y es todo un gran teatro el que vemos montado y la explotación y la trata de gentes aumenta ante la miseria y la desesperación de miles de gentes que están indefensas, manipuladas y aterrorizadas y viven con miedo… con su enfermedad y con la intolerancia y la indiferencia de los demás.
¿Cuántos niños, niñas, jóvenes, mujeres, hombres han desaparecido mientras el gobierno compra instrumentos para el espionaje dizque para combatir a los delincuentes y narcotraficantes y no es verdad, porque están entre ellos, entre sus funcionarios, entre sus empresarios, entre sus políticos? la única realidad es que miles de niños son explotados en la venta de productos, en la prostitución infantil, en la delincuencia organizada, en el campo, en las ciudades, miles son y nos dicen que pueden llegar a más del millón y me pregunto: ¿Cuándo lograremos parar ese horror y terror que nos consume como un cáncer que destruye a la sociedad entera y nos mantiene en la indiferencia y por tanto en la complicidad, porque estar callados o indiferentes es estar en la complicidad de esa explotación y horror. Mientras tanto las autoridades, los funcionarios, los políticos, los empresarios, solamente se ocupan de sus negocios y complicidades y corruptelas, por esa razón, no hacen nada, solo callan y cobran con las manos ensangrentadas… ¿y los niños?… pues quién sabe, nadie sabe nada, y los siguen explotando y matando en vida—-

Socrates A. Campos Lemus