Jaime Guerrero

El crecimiento de la pobreza laboral en Oaxaca ha tenido en la población infantil su principal impacto. En sólo dos años, el porcentaje de niñas, niños y adolescentes en actividades económicas creció en un 39 por ciento.

“Entre más aguda sea la cifra de pobreza, de un mayor número de familias en situación de pobreza, las primeras víctimas van a ser las niñas, los niños y las mujeres”, indicó la presidenta del Grupo de Estudios Sobre la Mujer “Rosario Castellanos”, Ximena Avellaneda.

La especialista en temas de equidad y género señaló que, en los campos agrícolas, por ejemplo, las niñas acompañan a las mamás a cumplir parte de la jornada y a la par son quienes se hacen cargo del cuidado de los más pequeños.

Esta situación se puede ver también en las calles con las niñas que venden dulces, quienes llevan a sus hermanos cargados a las espaldas.

“Ahí las vemos pidiendo limosna, limpiando el cristal del coche. Esto ha proliferado. No es algo nuevo, viene de muchos años atrás, pero ahora vemos más niñas y niños trabajando en las calles”, declaró.

Las cifras del Consejo Nacional de la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) señalan que la población con un ingreso laboral inferior a la línea de bienestar mínimo pasó de 62.6% a 63.7%, es decir, se incrementó 1.8% entre el primer trimestre de 2017 y el mismo periodo de 2018.

Mientras que en 2015, el número de personas entre 5 a 17 años que trabajaban era de 102 mil 712, en 2017 sumaban 168 mil 535; el 16 por ciento de la población total en ese rango de edad en Oaxaca, según datos del Módulo del Trabajo Infantil 2017.

Aunque por sexo, los niños son quienes acaparan las cifras en esta problemática social, las niñas llevan una doble carga, pues además de desempeñar una actividad económica informal, llevan a su cuidado a los hermanos más pequeños.