Científicos del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (Ciatej) y del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) crearon un implante de oreja, con células del propio paciente y polímeros.

La doctora en tecnología farmacéutica, Zaira García Carvajal, explicó que para este desarrollo tecnológico utilizaron células autólogas (las propias del paciente), para generar tejido nuevo con gran similitud al nativo.

“Lo que se hace es tomar un pedazo pequeño de tejido sano del cartílago y de ahí se extraen células autólogas, para luego crecerlas en el laboratorio. Una vez crecidas, estas células se colocan en un andamio, también llamado implante, hecho de polímeros naturales y sintéticos, que asemejan la matriz extracelular que hay en el cartílago de la oreja”, expuso.

La investigadora del Ciatej, uno de los centros de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), detalló que para la fabricación de los andamios, se utilizan técnicas de bioimpresión, es decir, se imprimen materiales biológicos.

En el caso de este proyecto, se imprimieron implantes rígidos con forma similar a la del pabellón auricular con el uso de polímeros de grado médico que sirvieron como soporte, sostuvo.

Agregó que una vez que se tiene listo el implante rígido, se recubre con el implante desarrollado en el proyecto y se le inyectan células autólogas, para que después se proceda al crecimiento de las células hasta que formen tejido nuevo.

García Carvajal resaltó que este nuevo tratamiento puede llegar a convertirse en una valiosa alternativa a los tratamientos actuales. Hoy en día, precisó, se realizan cirugías de extracción de cartílago intercostal del paciente, se utilizan implantes de polietileno poroso de alta densidad, que en algunos casos generan infecciones o excoriaciones y rechazo.

También comentó que el resultado final nunca será igual a una oreja natural, por lo que es necesario seguir con los experimentos para saber qué topografía puede beneficiar a los condrocitos, células del cartílago, y así lograr que el cartílago se forme lo más parecido al original en un periodo corto de tiempo.

La investigadora del Ciatej aclaró que este tipo de tratamiento no ayuda a mejorar la audición de los pacientes que sufrieron algún tipo de daño en su pabellón auricular, pero sí tiene fines estéticos que elevan la autoestima y la calidad de vida.